Mito de que lambí eleva apetito sexual lo extingue

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En el argot popular dominicano se le conoce como lambí, y está muy asociado a la gastronomía por los exquisitos platos que se elaboran con la carne de este molusco (Aliger gigas), el cual en otros países del Caribe se conoce como caracol reina o rosado.

Alrededor de esta especie existen creencias erróneas, como la idea de que su consumo eleva el apetito sexual, tanto en hombres como en mujeres.

 Otro mito común es que solo los ejemplares grandes son valiosos, lo cual incentiva su pesca y provoca la eliminación de los principales reproductores de la población. (Dr. R. Torres).

“En cuanto a su estado de conservación, el lambí es considerado vulnerable a nivel regional, y se encuentra en veda desde el 2009 por el Decreto 499-09, con períodos específicos establecidos cada año para proteger su temporada reproductiva, del 1 de julio al 31 de octubre e incluye otras especies asociadas con alto valor ecosistémico y pesquero.

Detalla que la responsabilidad del cumplimiento regulatorio está a cargo del Consejo Dominicano de Pesca y Acuicultura (Codopesca)”, explicó Ángel Luis Franco, director de Recursos Pesqueros de esa entidad.

Gastronomía dominicana

A propósito de la veda estacional, el técnico pesquero con más de 30 años de experiencia en el área, quien destacó algunas de las peculiaridades de la especie y que por igual existe la falsa percepción de que aún hay suficiente lambí en el mar porque se ven muchas conchas. Sin embargo, muchas de ellas provienen de caracoles muertos o vacíos.

Características

De acuerdo con Franco, este molusco marino está provisto de un pie carnoso con el que se arrastra, y posee una cabeza cilíndrica con uno o dos pares de tentáculos. Su boca se encuentra en el extremo anterior, y su cuerpo está comúnmente protegido por una concha de una sola pieza, cuya forma varía según la especie.

Pertenece a la familia Strombidae (orden Littorinimorpha), conocidos como “queen conch”, de concha grande y labio externo expandido.

Es el gasterópodo más grande del Caribe. “Es un molusco marino de gran valor ecológico y socioeconómico; habita en fondos someros de hasta unos 30 metros, sobre praderas de yerbas marinas (Thalassia, Syringodium), fondos algales y sustratos arenosos o coralinos, explicó Franco sobre la base de importantes investigaciones.

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