Entra en vigor impuesto de 1% a las remesas desde USA

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Ya entró en vigor en Estados Unidos el impuesto del 1% a las remesas en efectivo, giros postales y cheques, establecido mediante la ley One Big Beautiful Bill, la cual impacta a los envíos de migrantes y libera a los realizados por los ciudadanos de ese país.

El impuesto entró en operación el pasado 1 de este mes y deja libre las transferencias digitales o bancarias, y según reportes internacionales crea una gran controversia, porque muchos migrantes carecen de cuentas bancarias en Estados Unidos.

México dispone de medios para esos fines, pero para evitar el impuesto a sus ciudadanos y que las remesas bajen por esa causa, ha anunciado una tarjeta bancaria que permita hacer transacciones hasta los US$10,000 por mes, pagando una tarifa fija de US$2.50 por cada transacción.

Según una publicación de la empresa especializada en envíos de dinero Wise, con sede en Londres, “la ley podría afectar a quienes viven en Estados Unidos y envían dinero regularmente al exterior a amigos y familiares y pagan en efectivo, cheques o giros postales” y cita como ejemplo a los estudiantes internacionales que envían dinero a sus familias en su país de origen, o los ciudadanos no estadounidenses que pagan regularmente por servicios en el extranjero.

Recuerda que la Gran y Hermosa Ley ha pasado por numerosas interacciones antes de alcanzar su tasa actual del 1%, ya que la propuesta inicial fue de una tarifa del 5%, pero la Cámara de Representantes la bajó al 3.5% hasta que quedó en 1%.

Además de México, se verán afectados migrantes de India, Filipinas, China y América Latina y el Caribe, incluyendo a República Dominicana.

Según el economista del Banco Mundial, Dilip Ratha, Estados Unidos es el principal país emisor de remesas, especialmente para América Latina y el Caribe, a cuyos países son enviados recursos de sus migrantes para ayudas y alimentos, especialmente cuando ocurren catástrofes.

Ingresos vitales

Las remesas enviadas por los trabajadores migrantes proporcionan ingresos vitales a millones de personas en las economías en desarrollo, en su blog: Remesas Resilientes, publicado por el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Indica que la forma más económicas de realizar envíos son las billeteras digitales a través de teléfonos inteligentes, pero que “el mercado de remesas es notoriamente oligopólico: una estructura similar a un cártel con un pequeño número de proveedores que ejercen el control a través de sus propias redes exclusivas”.

Además está limitado por engorrosas regulaciones destinadas a combatir el lavado de dinero y la financiación del terrorismo, lo que sofoca la competencia y ha hecho que muchos bancos se nieguen a prestar servicios de corresponsalía bancaria a las empresas de transferencia de dinero, especialmente a las startups fintech, por temor a infringir la normativa.

Estas prácticas de «reducción de riesgos» han llevado a los bancos a cerrar las cuentas de muchas empresas de transferencia de dinero, especialmente las que prestan servicios a economías frágiles, señala.

En el caso dominicano, el “Center for Global Development” estima que para RD la caída anual en remesas podría ser de unos US$234 millones, reveló en julio pasado el economista Nassim Alemany.

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